Cómo integrar el UX Design en tu web: Guía práctica
¿Ya sabes qué es el UX Design? Ahora toca ponerlo en práctica
En nuestro anterior artículo hablamos de qué es el UX Design y por qué es clave en el diseño web. Si ya tienes claro el concepto, seguramente te estés preguntando algo muy distinto: ¿y cómo lo aplico a mi propia web?
Integrar el UX Design en una página web no es solo tomar decisiones para «que se vea bien». Es una manera de enfocar el trabajo que empieza antes de escribir una sola línea de código y sigue mucho después de publicar la web. Te contamos, paso a paso, cómo llevarlo a cabo en tu propio proyecto.
1. Antes de empezar a diseñar, define a quién le hablas
El primer error habitual es empezar por el diseño visual sin haber definido quién va a usar la web y qué necesita encontrar en ella.
Antes de abrir cualquier herramienta de diseño, dedica tiempo a responder:
- ¿Quién es tu cliente ideal y qué problema viene a resolver en tu web?
- ¿Qué información necesita para decidir (precios, horarios, disponibilidad, opiniones)?
- ¿Desde qué dispositivo te va a visitar la mayoría (móvil, ordenador)?
Ξ No hace falta realizar un estudio de mercado enorme: habla con tus últimos clientes, revisa las preguntas que más se repiten o si aún no has empezado tu actividad, empatiza y anticipa estas cuestiones. También te ayudará visitar las páginas web de tu competencia para analizar su contenido y estructura (no hablamos de copiarlas, sino de mejorarlas).
2. Organiza la información antes de diseñar
Una vez sabes a quién le quieres hablar, toca decidir qué contenido necesita tu web y en qué orden. A esto se le llama arquitectura de la información, y es la base de toda buena experiencia de usuario. Según la cantidad de información que quieres transmitir, decidirás si te basta con una landing page o si necesitas una web más desarrollada, con multiples secciones. En todo caso, guarda en mente esta sencilla regla: cualquier información importante debe poder encontrarse en un máximo de 2 o 3 clics desde la portada. Si no, se frustrará el cliente, y es exactamente la definición contraria de una buena experiencia de usuario!
Ξ Ejemplo práctico: Piensa en tu web como si fuera una tienda física. Antes de decorar el escaparate, hay que decidir en qué pasillo va cada producto y qué carteles necesita el cliente para no perderse. Con tu web pasa igual: antes de elegir la estética, hay que decidir qué páginas habrá, cómo se llamará cada una y cómo se conectarán entre sí.
3. Dibuja el recorrido del usuario antes de programar
Con la información ya organizada, el siguiente paso es esbozar una maqueta sin entrar todavía en el diseño final, y recorrer cada página metiéndote en la piel de un usuario que visita tu web por primera vez. A estos esbozos se les llama wireframes: versiones muy simples, casi en blanco y negro, que muestran dónde va cada bloque de contenido. Este paso se salta muchas veces por prisa, y es un error que sale caro: corregir un problema de estructura en esta fase cuesta minutos; corregirlo cuando la web ya está programada cuesta horas, y si ya está publicada, puede costar clientes.
Una vez validado el wireframe, se construye el prototipo: una versión ya con colores, tipografías e imágenes reales, que permite navegar por la web como si ya existiera. Tras este paso, puede que quieras aportar pequeños cambios, pero no resultará ser ningún drama ni mayor perdida de dinero.
Ξ En este paso es primordial empatizar mucho y tratar de anticipar las fricciones que pueden tener los clientes al navegar por la web. Tú tienes claro en tu mente la arquitectura de la información, pero ellos no. Puede que ni siquiera estén muy acostumbrados a navegar por internet. Todo debe resultar muy sencillo e intuitivo. No dudes en pedir ayuda a personas de confianza para que te den su opinión sobre lo que ven. Saca conclusiones objetivas: no vale sesgarse ni tener orgullo!
4. Pon a prueba tu web antes de lanzarla
No hace falta un laboratorio de usabilidad para testear tu web. Puedes hacer una prueba sencilla y muy efectiva:
- Pide a 3 o 4 personas que no conocen tu negocio que naveguen por el prototipo o la web.
- Dales una tarea concreta: «encuentra el precio del servicio X» o «reserva una cita».
- Obsérvalas navegar sin ayudarlas ni dar pistas, y anota dónde dudan o se pierden.
Si detectas que más de una persona se atasca en el mismo punto, ahí tienes un problema real de UX que conviene resolver antes de publicar.
Ξ Durante las pruebas de usuario, cuando ves un punto de fricción, aunque a ti no te parezca un punto conflictivo, claramente lo es y no conviene ignorarlo.
5. El UX no termina cuando lanzas la web
Una vez publicada la web, la experiencia de usuario se sigue afinando, usando datos reales para sacar conclusiones y tomar decisiones. Algunas métricas sencillas que puedes vigilar sin ser un experto técnico:
- Tasa de rebote: te indica cuántos usuarios se van sin interactuar con la web. Eso puede reflejar un mal uso de palabras claves, un tiempo de carga demasiado alto, o una primera mala impresión al entrar en la web.
- Tiempo en página y páginas por sesión: si es muy bajo, algo no engancha o no se entiende, hay que encontrar el motivo.
- Tasa de conversión: indica cuántas visitas terminan en una acción (contacto, reserva, compra). Es imprescindible prestar atención a este dato, ya que de nada nos sirve que visiten nuestra web si no se concreta la acción que deseamos.
Ξ Herramientas como Google Analytics o mapas de calor gratuitos te ayudan a ver, con datos reales, dónde hacen clic tus usuarios y dónde abandonan.
En Enclave Studio Digital integramos el UX design en cada fase del proyecto
Cuando desarrollamos una página web o una app, no dejamos la experiencia de usuario para el final: la tenemos en cuenta desde la investigación inicial hasta las pruebas antes de publicar, y en el tiempo con los mantenimientos. Por eso nuestros proyectos gustan desde el primer día de uso real.
¿Quieres que revisemos si tu web está aplicando bien estos conceptos?
Soy Sandrine. Realizo un análisis UX gratuito de tu web o app móvil y te indico cómo mejorarla.
